Linares Deportivo

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«No tengo la culpa de ser entrenador»

Alberto Lasarte hablando con Rueda durante uno de sus primeros entrenamientos con el Linares.
Alberto Lasarte hablando con Rueda durante uno de sus primeros entrenamientos con el Linares. / Enrique
  • El club valorará darle continuidad en el banquillo y el técnico aboga por «acabar estos nueve partidos y ya habrá tiempo de hablar»

  • Alberto Lasarte analiza el momento en el que coge del banquillo del Linares y lo ocurrido esta semana

Ha sido una semana convulsa en el seno del Linares tras el cese de Rivera y que este atacase durísimamente a Lasarte asegurando que quería su puesto en el banquillo desde que empezó la liga. Lasarte ha estado siempre en el ojo del huracán, con Torres, Rivera y hasta algunos jugadores. Hay aficionados a los que les cuesta pasar por alto su pasado blanco, lo que llevó a Alberto a confesarse agotado de su etapa en Linares.

«He dicho que quizá el año que viene - expone - me planteaba la posibilidad de completar este ciclo de director deportivo del Linares y me apetecía volver a entrenar a un equipo. No tenía claro a qué equipo, dónde, ni cómo. Al final se han precipitado los acontecimientos y nunca es plato de buen gusto un cese. Uno es entrenador y trata de hacer las cosas lo mejor que sabe y hay que poner la máxima ilusión para que salga el trabajo ya, no se puede esperar a junio. No me preocupa mi futuro. Me siento parte activa de este club y no es importante ahora mi parte personal».

Pero, ¿por qué ha chocado con Torres y Rivera? «Yo no tengo la culpa de haber sido, y ser, entrenador toda mi vida - señala -. Hay varios tipos de director deportivo, están los exfutbolistas que no tienen vocación de entrenador, puede ser un directivo, un agente de jugadores, pero yo soy una persona de campo, de ver partidos y estar en los banquillos, eso no puedo negarlo. Creo que he sido muy respetuoso con todo el mundo, sabiendo cuál es mi parcela, que es la dirección deportiva y la cantera, y creo que ahí está mi trabajo y no hace falta decir más».

Después de la tempestad, siempre llega la calma. Mañana a las 12 horas tienen un partido importante en El Arcángel y el vestuario ha hecho piña en torno a la figura de Lasarte para cumplir con el objetivo. «Ha sido una semana muy larga, muy intensa y de mucho trabajo. Tenemos que ponernos las pilas muy rápido para sacar todo lo que tenemos adelante, pero estoy contento e ilusionado, con ganas de que llegue el domingo».

A sus 35 años retoma el pulso de los banquillos que dejase hace tres campañas cuando el Linares le llamó. Una de las cuestiones por las que los clubes confían en gente de la casa ante estos problemas es por que todo es más rápido. «Esa fase de conocer a los jugadores yo no la necesito. Tenemos las ideas claras de lo que queremos y lo que vamos a salir a pelear en Córdoba. Se trata de recuperar la mejor versión de nosotros y la alegría que había en la primera vuelta, así como esa comunicación entre ellos y también con la afición, que ahora parece más desgastada. Va a ser fácil que vuelvan a salir las cosas bien».

¿Hará Lasarte una revolución en el sistema de juego y el once inicial? «No, la dinámica no es buena pero la principal revolución que tenemos que hacer está en nuestra mente y en la forma de hacer las cosas, pero no en la estructura del equipo», dice.

Sin pensar en futuro

La junta directiva no cierra la puerta a la posibilidad de tener a Lasarte como técnico la próxima temporada y que siga compaginando labores en la secretaría. Al fin y al cabo, es el trabajador que más tiempo lleva en esta etapa del club minero y quien ha formado la cantera, pero antes hay que cumplir el objetivo de la permanencia.

«Claro, vamos a acabar estos nueve partidos, situarnos todos y ya habrá tiempo de hablar. No hemos hablado de condiciones para el año que viene, ni nada parecido. El presidente me llamó, me dijo que la directiva había acordado esto y a partir de ahí empezamos a arreglar la documentación para entrenar. No hemos tenido que hablar nada, yo soy un empleado del club y lo que debo hacer es cubrir este nuevo trabajo que se me exige», opina al respecto.

Será su debut en los banquillos de Segunda B, una buena oportunidad para demostrar que no está oxidado en esa parcela. Pero Alberto se adelanta a quien piense mal y añade: «No es mi objetivo revalorizarme, quiero salvar al club de la situación que está cuanto antes. Tenemos un equipazo. Intentaré hacerlo jugar, disfrutar, que pase la agonía rápido y volvamos a disfrutar viendo ese fútbol que a ratos hemos visto en la mejor versión de nuestros jugadores. Soy una parte del club, veo como lo pasa mal la directiva y todos los compañeros. Cuando uno asume este reto necesita dar todo y tener todos los focos puestos sobre el Linares y no en lo personal», concluye.