Linares Deportivo
Lasarte en su debut con el Linares frente al Córdoba B.
Lasarte en su debut con el Linares frente al Córdoba B. / LOF

LINARES DEPORTIVO

«Quedan 8 partidos y tenemos que ser fuertes, no dramatizar»

  • El técnico tiene mucho trabajo por delante para cambiarle la cara a un Linares flojo en defensa, con un preocupante bajón físico y apático si rema contra marea

La vuelta de Córdoba ha sido dolorosa en el seno de Linares, no entraba en los planes ofrecer una imagen así ante la afición y menos con todo lo que había pasado la semana anterior. Si algo se sacó en claro de la remontada de los cordobesistas al gol de Casi es que Alberto Lasarte tiene mucho trabajo aún por delante, que el equipo debe recuperar el tono físico y que los males de esta segunda vuelta costará más de lo esperado dejarlos atrás.

Sí, la primera parte no fue tan mala, de hecho el Linares tuvo tres clarísimas ocasiones de gol y materializó una. Pero después vino el problema, porque el Córdoba B no es nada del otro mundo salvo tres jugadores que marcan diferencias y que hicieron lo que quisieron con la zaga minera.

Sobre las ocasiones que generaron sobre la portería de Lopito, Lasarte explica: «En la segunda parte, en el tramo final es responsabilidad mía, porque arriesgas y sacas todos los jugadores ofensivos. En el centro del campo no teníamos ningún jugador de corte defensivo. Terminamos con dos delanteros y las contra son normales. Es cierto que en la segunda parte no nos hemos equilibrado bien y no hemos controlado bien el juego sin balón».

Entre las cuestiones que tiene que trabajar el técnico en este tramo final, están la solidez defensiva, que Lopito vuelva a tener confianza y no dude en acciones como la que costó el empate y que el equipo sea capaz de terminar los 90 minutos con gasolina. Luego hay otro apartado, el que más critica la afición, la sensación de apatía y desgana de un equipo que se está jugando la temporada en dos meses, pero eso es algo que deben resolver los propios jugadores en el vestuario, porque va más allá del plano físico.

«Sí que terminamos bastante cansados, es cierto. No estamos acostumbrados, quizá ningún jugador, todavía a este calor. Evidentemente no es excusa porque el calor es para los dos equipos, pero sí se ha notado al final que ambos estábamos muy cansados. Por eso esa rotura táctica».

Pero el domingo a las 6 de la tarde reciben en Linarejos al Mancha Real, un derbi de necesitados, de dos equipos en crisis. Para el técnico lo mejor es guardar la calma pese a las últimas derrotas. «Quedan ocho partidos y tenemos que ser fuertes, recuperarnos rápido y sumar cuanto antes los 45 puntos que todos queremos y no hay que dramatizar. Estamos en una situación ahora mismo incómoda pero no es preocupante. Tenemos que corregir muchas cosas, empezar a trabajar desde mañana y cuanto antes conseguir esos puntos. Seguramente la semana que viene con nuestra gente en casa estaremos a la altura y conseguiremos sacar puntos», puntualiza.

Lo peor es justamente ver a los más de doscientos linarenses desplazados pitar al final del partido porque iban a Córdoba a ver otra película y se encontraron con más de lo mismo. Pero la única forma de alcanzar el objetivo a final de temporada es que la hinchada esté del lado del equipo en estos momentos delicados.

«Ves que tu afición prácticamente llena el campo con respecto a la afición rival y está contigo. Es una pena no haberles podido brindar una victoria. Han visto un partido entretenido y abierto, pero una pena no ha podido ser. Estoy contento de que la gente siga con nosotros. Les necesitamos más que nunca la semana que viene en casa», añade el nuevo técnico minero.