Linares Deportivo

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Un paso de gigante para la salvación

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Mario Martos con el puño al aire celebra el gol de Chus. / Enrique

  • Chus Hevia marcó un golazo de vaselina, después provocó y él mismo erró un penalti

  • Más de seis mil azulillos vibraron con su equipo en un encuentro donde el Granada B tuvo más el balón pero el Linares estuvo perfecto atrás

Precioso ambiente en el Municipal de Linarejos para un encuentro de nervios, emoción y ratos de muy buen fútbol. La afición no falló y el equipo de casa le respondió con un partidazo frente a un Granada B que se estrelló contra un muro, pese a ser el dueño de la pelota durante casi una hora de partido. El marcador se quedó corto para los méritos de un Linares que tuvo como punta de lanza a Chus Hevia.

Ferrando salió con un 4-1-4-1, adelantando la posición habitual de Rodri y dejando a Chus Hevia como único punta. Primeros compases de tanteo con posesiones largas de los visitantes, que tuvieron la primera llegada peligrosa en una escapada al cuarto de hora de Jean Carlos por la derecha, centro raso al área y Suárez remataba por encima del larguero. La respuesta minera fue un disparo de Mario Martos desde la corona del área que se no cogió dirección a puerta.

Hasta la media hora no empezó a discutirle la posesión del balón el Linares a un Granada B que jugaba un buen fútbol, con Jean Carlos como pulmón por la banda derecha. Los azulillos perdían con cierta facilidad el balón cuando llegaban al terreno nazarí y obligaba a los de Juan Ferrando a rápidos repliegues y faltas tácticas. Arriba se la podían jugar, pero estaba prohibido equivocarse atrás.

Una vez que se acomodaron lo mineros en el césped, empezaron a verse bonitas triangulaciones, como una entre Higinio, Rodri y Martos, que acabó con disparo desde la frontal del último y mandó el balón muy cerca del palo de David Pinto. En la siguiente era Casi el que buscaba el perfil para disparar recorriendo la línea del área grande, disparo cruzado que repelí el meta y Chus Hevia no llegó por muy poco para empujarla.

El gol rondaba la portería granadina y Lluís Planagumá pidió a sus hombres más intensidad. Una de sus mejores llegadas fue a los 33 minutos, disparo durísimo en la frontal de Jean Carlos que Cristian no atajó a la primera, el posterior centro acabó con remate de Suárez por encima del travesaño.

El encuentro estaba abierto y el Linares se encargó de romper la igualdad gracias a la genialidad de dos de sus hombres. Primero Joselu, que se fue de la banda hacia adentro y vio el hueco para meterle el pase en profundidad a Hevia y el delantero, con sangre fía, metió abajo la punta de la bota para hacerle una vaselina a larga a David Pinto y subir el 1-0 al marcador. Gol psicológico, justo antes del descanso.

Segunda parte

Empezaba la segunda mitad con el Granada más incisivo, misma tónica que al arranque, el balón era nazarí y los mineros buscaban la contra, manteniendo una perfecta concentración en defensa. Ferrando metió de refresco a Gámiz por Rodri, buscando sus pases en profundidad y contemporizar.

Acción para la polémica en el 65, Chus Hevia le robaba la cartera al central Pawel, se plantaba sin ángulo junto al palo de David Pinto y picó la pelota, que dio en el brazo de Ismael. El colegiado no apreció penalti. Visto que el Granada B sería teniendo más presencia en la medular con el buen partido que estaban haciendo Navarrete y Peña, Ferrando quitó a Casi y metió a Fran Lara para crear superioridad en esa zona.

Chus Hevia estaba con la chispa adecuada para romper definitivamente el partido, con un par de regates suyo en la izquierda, sacó el penalti en el minuto 75 que él mismo lanzó y erró al estrellarlo contra el travesaño. En la jugada anterior se había lesionado Corpas y dejó su sitio en el campo a Luis Lara.

Cuando el encuentro se acercaba al final, Chus Hevia volvió a liársela a Pawel y se sacó un pase en profundidad para el desmarque de Gámiz, que en el mano a mano buscó la escuadra de David Pinto y el meta sacó un guante milagroso para evitar el segundo. Con el pitido final, Linarejos respiró sabiendo que putuar la semana que viene en San Fernando será suficiente para eludir el play-out.

Despidieron a sus jugadores con ovación, no ganar hubiese sido un drama. Al final, solitario en el centro del campo, cuando los focos estaban a punto de apagarse, seguía el capitán Higinio Vilches, inmensa su actuación, con lágrimas en los ojos de la tensión liberada.