Linares Deportivo

LINARES DEPORTIVO

Drama en Linarejos

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El delegado Jaime Parejo abraza tras el pitido final a Corpas, uno de los capitanes del equipo y que empezó ascendiendo desde las ligas provinciales con el club. / ENRIQUE

  • Fracaso deportivo del Linares, que regresa dos años después a Tercera División tras caer contra el Burgos en la vuelta del play-out

El Linares Deportivo confirmó los peores augurios que se apuntaban en la segunda vuelta del campeonato liguero, que el equipo se iba de cabeza a Tercera División si no reaccionaba a tiempo. Como en la fábula de 'Pedro y el lobo', habrá quién se acuerde de los puntos que se escaparon, del partido que no salieron tan enchufados, de los que pidieron la salida de Rivera porque con otro entrenador todo iría mejor, del «ganando al Mancha Real y al Córdoba B está hecho» y del «basta un empate con el San Fernando», etc. Todas las señales se obviaron.

El caso es que al final llegó el lobo, vestido de blanco y negro, con el escudo del Burgos en el pecho, y se comió al Linares, devoró la ilusión de la afición y acabó sumiendo en un drama al fútbol linarense en particular y al jienense en general. Desde la temporada 90/91 no se daba que el fútbol provincial no tuviera representante en ninguna de las tres primeras categorías nacionales.

Primero fue el Mancha Real, después el Real Jaén, y anoche firmó su pasaporte al infierno de Tercera un Linares Deportivo que no ha estado a la altura de su afición. 7.114 espectadores en el feudo azulillo creían en la salvación, pero pasado el arreón del primer cuarto de hora, el gol de Diego Suárez fue el primer bocado al corazón de la hinchada. Los de Ferrando lo intentaron, pero no se puede arreglar en una hora lo que se ha ido estropeando durante media temporada, si no antes.

Corpas se retiraba llorando al vestuario pidiendo perdón a la grada. Es lo que debe hacer cada uno de los integrantes de la plantilla, pedir perdón a la afición que durante 40 partidos no les ha abandonado. Unos están en la grada y otros que están en la sede del club de forma altruista, trabajando más de diez horas al día durante un año, descargando ropa, cobrando recibos, buscando patrocinadores, renunciando a un puesto de trabajo, a pasar tiempo con sus familias, para que cada uno de los profesionales contratados este año cobre su nómina a fin de mes. Este descenso les duele a todos, pero haciendo una vista global, es normal que muchos piensen que a unos les ha dolido más que a otros.

Los mismos errores

El partido empezó con buenas sensaciones, el equipo enchufado como no lo estuvo en otras jornadas. Fran Lara, dentro del área, remató arriba un balón que olía a gol y después Corpas hizo tres amagos que acabaron en un latigazo seco abajo que Aurreko salvó con reflejos. Linarejos rugía, la victoria se veía posible, pero entonces apareció uno de esos errores que se vienen repitiendo todo el año.

A balón parado, el servicio a la izquierda parecía que se perdía por la línea de fondo, pero Odei estuvo más vivo y metió la puntera. El balón se paseó de palo a palo en el área pequeña sin que nadie lo despejase y apareció Diego Suárez para empujar a la red el 0-1. Linarejos enmudeció, ahora hacían falta dos goles para no descender.

Los de Ferrando lo siguieron intentando, Chus Hevia fue el mejor, le robó la cartera al portero metiendo la bota en su salida, pero el balón no cogió dirección a portería. Después el propio Hevia reclamaría penalti por una mano en el área que el colegiado no consideró merecedora de la pena máxima. Joselu buscó el gol desde lejos y Aurreko atrapó en dos tiempos. Antes del descanso, Chus se revolvió en el área y mandó una clara ocasión a las nubes.

Comenzó la segunda parte y Ferrando metió a Casi por Rosales. Curiosamente el Burgos, viendo que el Linares no llegaba con claridad, presionó arriba en busca del segundo tanto. Dejaban espacios, pero el Linares erraba pases sencillos a la contra. Lopito atajó un disparo seco abajo de Prosi.

A ráfagas fueron llegando las ocasiones de los mineros. El meta burgalés le sacó una a Corpas, Hevia volvió a pedir penalti en otro balón que se estrelló en el brazo de Jorge. En el Burgos empezaron a aparecer los calambres y el partido se paró, demasiado. Gámiz entró por Rodri.

En el último cuarto de hora, los azulillos se volcaron. Casi mandó fuera de tijera un servicio de Joselu. En la siguiente acción no acertó a empujar sobre la línea un balón que no había atrapado bien Aurreko y a falta de 10 minutos para el final Chus se revolvía de nuevo en el área, y esta vez su zapatazo sí entró. Con el 1-1 Linarejos despertó. Entró Rueda por Fran.

Se añadieron cinco de prolongación, entonces y de la manera más absurda, una pérdida de balón en el medio campo dejó a Ramos y Montero solos a la contra frente a Higinio, el primero asistió y el segundo fusiló a Lopito. 1-2, el drama ya estaba instaurado en Linarejos.

El Linares vuelve a Tercera División, algo impensable cuando empezó la temporada y más aún tras la excelente primera vuelta. Ayer fue día de luto, a partir de hoy empieza a construirse el futuro.