Linares Deportivo
Juan Ferrando está dispuesto a seguir en el Linares, aunque sea en Tercera División.
Juan Ferrando está dispuesto a seguir en el Linares, aunque sea en Tercera División. / ENRIQUE

LINARES DEPORTIVO

Una crisis deportiva mal gestionada llevó al Linares al descenso a Tercera

  • El club peleará la permanencia en los despachos si desciende el Mallorca y arrastra a su filial, aparándose en la normativa de la RFEF

Cómo es posible que un equipo que en la primera vuelta opte a pelear por puestos de Copa, acabe descendiendo. Es la pregunta que toda la afición linarense se hacía después de consumarse la pérdida de la categoría. Hay muchas incógnitas en el aire que deben ser respondidas, pero el análisis de lo deportivo empieza un 19 de febrero.

Los azulillos venían de ganar al Jumilla con un partidazo (2-1), pero el día a día del vestuario con Rivera se había tensionado en exceso. Varios jugadores se habían enfrentado al técnico malagueño, que por entonces empezó a criticar con énfasis el optimismo que se vivía en el club y rebajaba el entusiasmo por los refuerzos invernales, que a su juicio no iban a marcar las diferencias que sí marcaba Curto.

Y salvo por el rendimiento de Chus Hevia en el tramo final, el malagueño acertó. Juanfran ha terminado el año inédito, un jugador de futuro, apuesta de Lasarte, que venía de despuntar como líder de la medular del Martos y que en Tercera sí será importante, pero no estaba preparado para 2ªB. Ian González hizo una derbi, pero acabó pidiendo su salida tras 9 partidos. El fiasco más grande ha sido Rueda, apuesta del presidente, que llegó para suplir a Guilló y lo que se vio en sus 410 minutos de azulillo no fue ni la sombra del brillante mediocentro que todos esperaban.

El equipo estaba noveno con 36 puntos, le faltaban 9 para sumar los 46 que darían la salvación y aún quedaban 33 en juego (11 jornadas), a la semana siguiente empataron 1-1 en La Línea y sólo faltaban 8 puntos. Desde el vestuario se pedía a gritos un cambio de entrenador al club. La semana siguiente cayeron con el Recre 0-1 y luego 2-0 en Murcia. Rivera volvió a criticar a la directiva y Jesús Medina tomó una decisión que bien pudo marcar el devenir de lo que ocurrió después.

Empezaba la pesadilla

Cesado Rivera, el primer entrenamiento a la mañana siguiente fueron todo sonrisas. Los jugadores consideraban que la permanencia no corría peligro, se comprometían personalmente a sacarla adelante, y el club encomendó a Lasarte que pasase el trámite ganando al Córdoba B y Mancha Real en casa. Pero no ocurrió lo esperado. El equipo estaba en una espiral de negatividad. La 'curtodependencia' era cada vez más acentuada y, para colmo, aparecieron enfrentamientos entre compañeros de vestuario. Lasarte no pudo reconducir la situación y se aceleró la llegada del que iba a ser el entrenador del año siguiente.

Aunque Ferrando se estrenó ganando 2-1 al colista La Roda y trató de unir lo que estaba roto, a la vista de los acontecimientos, tampoco lo consiguió. Los azulillos sólo sumaron 1 punto de los últimos 15. El desastre en San Fernando fue espejo de lo que ocurría dentro, y para cuando quisieron despertar y remar todos juntos (o casi todos) contra el Burgos en el play-out, ya era tarde.

En poco menos de 3 meses, el trabajo de los 6 meses anteriores se fue al traste. Sin duda, una mala gestión deportiva por parte de la junta directiva, tanto por realizar refuerzos que no aportaron casi nada al equipo, como por no haber sabido atajar a tiempo el cisma con Rivera y el vestuario, así como entre jugadores, en sus primeros brotes.

Responsabilidad que Jesús Medina y su equipo, que llegaron el verano pasado al club tras una moción de censura a la directiva de Pedro Sáez, deben asumir de la misma forma que los jugadores han de hacer lo propio con su parte, pues no fueron capaces de cumplir con el objetivo para el que se les contrató, ni supieron ser el bloque unido que debían cuando parecía que con la marcha de Rivera todo iría a mejor. Algunos aficionados también miran a Lasarte, por los fichajes como director deportivo, y por no saber revertir la situación en su breve rol de técnico. Al final, cuando fracasa un proyecto de esta forma tan estrepitosa, todas las partes tienen su porción de responsabilidad. Si bien la gestión económica parece ser correcta, aún muchas preguntas en el aire por responder en lo deportivo.

Pero al conjunto minero le queda una última bala en la recámara, una carambola, que de producirse les devolvería a 2ªB.

Si el Mallorca, que está a 3 puntos de la salvación y se la juega en las dos últimas jornadas ante el descendido Mirandés y un Getafe que lucha por el play-off a Primera, no enjuga esa diferencia y desciende, arrastraría a su filial a Tercera y quedaría una plaza libre.

Dado el caso, según ha estudiado el Linares los estatutos de la RFEF, optaría a mantener la categoría el equipo mejor clasificado en liga de Segunda B y que haya descendido en el play-out. El Linares Deportivo y el Levante B son los que han perdido la categoría en el campo, pero los azulillos acabaron mejor la temporada, con 3 puntos más que los levantinos.

El club ya trabaja con su gabinete jurídico para reclamar esta plaza si desciende el Mallorca, aunque tras la reunión de directiva de anoche, la línea de trabajo se enmarca en prepararse para Tercera .